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Ojo de Agua Manzanillo
Colinas de Santiago, ColimaVer mapa
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Opiniones de viajeros
Tuve una experiencia excelente en Ojo de Agua. Desde el momento en que llegas, la atención es cálida, rápida y muy amable; realmente te hacen sentir bienvenido. Los desayunos son simplemente deliciosos: sabores frescos, bien preparados y con ingredientes de gran calidad. Cada platillo se nota hecho con cuidado y dedicación. Sin duda, un lugar al que volvería muchas veces más. ¡Totalmente recomendado! ⭐⭐⭐⭐⭐
El lugar tiene una muy bonita vista a las bahías de Santiago y de Miramar, el camino para llegar está empedrado y casi no cuentan con estacionamiento. No lo recomiendo para personas con silla de ruedas o con problemas motrices por la cuestión del empedrado y las pendientes. Me gusta el lugar para ir con amigos, familia, parejas, colegas. Los desayunos están bastos, bien presentados y de buen sazón. No hay áreas de juegos para los pequeños, y es un espacio abierto al aire libre. (No hay aire acondicionado).
Según ellos es un hotel 'holístico'. Digo 'según' porque el concepto de paz espiritual debe ser muy distinto en su cabeza, considerando que a las 10:00 pm el ruido de la calle se filtra con la misma intensidad que si estuvieras durmiendo en un semáforo. La joya de la corona es el restaurante 'Ojo de Agua'. El ambiente es una experiencia sensorial... de pesadilla. Nos deleitaron con un playlist de afro-lounge mezclado con covers de electrónica noventera que, honestamente, se escuchaba más barato que una bocina de tianguis. La iluminación tampoco ayuda: olvídate de la calidez espiritual, aquí te reciben con unos focos LED de luz blanca quirúrgica, ideales para una autopsia, no para cenar. La ergonomía es otro tema. Las sillas son las clásicas de plástico tipo 'palapa de la boquita', tan chaparras que, si intentas levantarte pondrás a prueba tus mejores habilidades de kundalini. Al cruzar la pierna, tus rodillas chocan contra el travesaño de la mesa, esto pasa cuando la mesa no está hecha para las sillas. Cenar ahí requiere la flexibilidad de un gimnasta olímpico o la resignación de un faquir. El servicio es un acoso constante: te preguntan cada dos minutos si ya vas a ordenar, pero te sirven en platos de polipropileno de la más alta calidad... de tiendita de abarrotes o digno de El Vaquero con esos platos de taquero “nice” estilo peltre. Cuando pedimos pan, nos trajeron un bolillo de Walmart, aguado y con más tristeza que sabor. Si al menos hubieran ido por un baguette a La Comer, igual y habrían salvado el craving inicial. Luego llegó la ensalada, que de 'coarse' no tenía nada. Los tomates estaban más aguados que el discurso de un político morenista, mal cortados y, para rematar, llegaron sin albahaca. Se que el tomate saladet es más barato que el tomate bola, se pasaron de baratos. Cuando por fin trajeron las hierbas, se notaba que llevaban horas cortadas, marchitas y con menos vida que el servicio. La reducción de balsámico era una sugerencia apenas perceptible, una auténtica reducción y la mozzarella de calidad 'olvídate de ella'. Ah, y dato importante: con 32 grados de calor, el plato llegó a temperatura ambiente, supongo que el concepto de 'ensalada fría' es demasiado avanzado para su cocina. ¿El Carpaccio de salmón? Una estafa creativa. Prometían 'finas láminas', pero lo que recibí fueron tiritas de salmón con el grosor de un corte de pescado para ceviche de carrito… los de El Aliviane se sentirían ofendidos al compararlos con esto. Todo, absolutamente todo, carecía de sabor. Y cuando pedimos sal, nos acercaron el clásico salero de cantina con más huellas digitales que un reloj checador con sal Elefante o La Fina, ignorando que estamos en un estado que produce la mejor sal del mundo. ¿Tan difícil era poner un puñito de flor de sal? Pagamos mil pesos por esta 'experiencia'. Por ese precio, prefiero comprarme mil pesos de papitas y quedarme en casa; al menos ahí no tengo que fingir que estoy en un retiro holístico mientras me dan un bolillo aguado en un plato de plástico. En resumen, no lo recomiendo.
El lugar está limpio, buen ambiente con buena música y sobre todo el volumen, la vista es bonita, el lugar es limpio. Te reciben amablemente y la mesera muy amable, cordial y atenta. Solo pediría un mejor letrero del restaurante a nivel de calle para quienes vienen solo al restaurante.
El lugar es muy agradable, la música genera un excelente ambiente. Lastima del servicio y la comida, esperar para entrar, esperar para ordenar esperar para que te traigan la comida, en promedio 25 minutos en cada espera, pides entradas y te la traen con el plato fuerte. El sazón es de regular a malo con platillos nada sofisticados. Muy mala experiencia, definitivamente no creo regresar....
Reseñas de la ficha de Google del negocio.
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Ojo de Agua Manzanillo es un lugar para comer en Colinas de Santiago, Colima. Tiene 4.2 de 5 en Google con 195 reseñas. Puedes reservar directo con el negocio, sin comisiones de intermediarios.
Preguntas frecuentes
¿Cómo reservo en Ojo de Agua Manzanillo?
Directo con el negocio por teléfono. Rotamundos no cobra comisión ni intermedia el pago.
¿Dónde está Ojo de Agua Manzanillo?
En Colinas de Santiago, Colima, México.
¿Ojo de Agua Manzanillo tiene buenas opiniones?
Sí: 4.2 de 5 en Google con 195 reseñas de viajeros.
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No. Rotamundos es un directorio: te conecta directo con el negocio y el pago es entre tú y ellos. Ni el viajero ni el negocio pagan comisión por reserva.
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